Sylvia, Joana y Adrián

No recordamos el día o momento en que surgió la conversación sobre ser madres en nuestra pareja pero sí que fue fácil. No ha sido tomar una decisión sino compartir unas ganas.

Digamos que pronto comenzamos a proyectar una familia con “churumbeles” cerca. El cómo, cuándo y cuántos ha sido algo que ha alimentado nuestras conversaciones en estos años de relación. 

Nuestra pareja comenzó a distancia y ambas teníamos claro dos cosas: que queríamos hacerlo juntas y que una quería pasar por el embarazo y la otra no.

Unos meses antes de saber que por fin podríamos vivir juntas, comenzamos a dar los pasos que pensamos necesarios, revisiones médicas, ginecológicas y así poder informarnos de cómo y cuánto.

Para nuestra sorpresa, el hecho de que una de las dos se acercaba a los 40 y la otra a los 30 marcó sin género de dudas el cómo debía ser el proceso para la ginecóloga que fuimos. Desde su visión profesional y ya que quien deseaba pasar por el embarazo tenía los cuarenta años, había que pasar por la técnica ROPA donde la más joven ponía el óvulo, el esperma de donante, y la mayor, el embarazo.

Salimos aparentemente contentas de aquella consulta pero revueltas, algo no terminaba de cuadrarnos.

Seguramente fue la suerte de haber escuchado unos años atrás en una charla durante el Orgullo – Espacio Visible en Gran Canaria sobre modelos de familia a Alejandro y Juan Antonio sobre su familia. Ellos habían adoptado en Canarias a una preciosa niña que llegó con unos meses a su casa, que había superado sin problema una enfermedad con la que nació y que evidentemente había reforzado su familia.

Adopción con Características Especiales. Así se llama la adopción cuando el o la menor que adoptas ha nacido con alguna característica o problema, que para entendernos, hace que no estén en la lista de menores en adopción clásica.

Igual porque ambas somos activistas, porque profesionalmente nos relacionamos con la salud, porque nuestras familias ya no cumplían los modelos clásicos, o porque tantas veces hemos creído en la familia elegida, el caso es que este método sí encajó en nuestra pareja.

Con paciencia, y rodeadas de amistades, pasamos el año y medio desde que tomamos la decisión de pisar el departamento de Menores del Gobierno de Canarias y el día que nos encontramos con Adrián.

No fue difícil, pero como tantas otras veces pasamos por esa experiencia de ser la primera vez que una pareja de mujeres hacía algo. Así pasamos la entrevista con la psicóloga, con la trabajadora social, con algunas de las trabajadoras de menores, etc.

En este momento Adrián duerme una mini siesta mañanera, por eso podemos escribir este texto, con sus dieciséis meses recién cumplidos y el alta médica confirmada hace apenas un mes. Llegó a nuestras vidas con dos meses de vida, la más bella sonrisa y más energía y amor del que podremos explicar.

Como pareja adoptante de un menor nacido en Canarias, nos gustaría que muchas parejas conocieran esta posibilidad tan real y cercana como desconocida.

 

Por eso nos animamos a escribir y compartir esta experiencia tan plena.